Locoporelcine.com, tu revista de cine online en la que encontrarás: críticas de cine, entrevistas, reportajes, opiniones sobre series de televisión. ¡Mucho cine!

28 oct. 2012

Reportaje. Telerrealidad




El concepto “reality show” llega a España
El auge de los reality shows llegaron a nuestro país con la llegada del nuevo milenio. Desde entonces, han sido innumerables los distintos formatos de telerrealidad que han ido desfilando por nuestras pantallas, con mejor o peor índice de audiencia. Justo en el año 2000 se estrenaba en España el primer reality show patrio, y el más importante hasta la fecha: Gran Hermano.
En un principio, se vendió a Telecinco el formato como un experimento sociológico que nunca jamás se había hecho en España y que consistía en reunir a una serie de desconocidos en una casa, durante casi tres meses, sin televisión, lavadora, lavavajillas y, en definitiva, ningún tipo de aparato eléctrico. Ese era el principal gancho que poseía el programa: ver como un grupo de personas era capaz de convivir sin ninguna noticia del exterior, y sin aparatos eléctricos que les facilitasen el día a día. Pero, con el tiempo, se demostró que lo que de verdad llamaba la atención de Gran Hermano no era eso, sino la convivencia entre los distintos miembros de la casa. Discusiones, gritos, peleas, amores, líos de una noche, traiciones, amistades, reconciliaciones… fue lo que hizo que la audiencia española se enganchase de forma irremediable al nuevo concurso que Zeppelin producía para Telecinco. Y tras el éxito de su primera edición, llegaron las siguientes y así año tras año, hasta llegar a su edición número trece este año 2012. De forma inesperada, los concursantes que habían participado en el programa se convirtieron, para bien o para mal, en personajes televisivos de gran actualidad y toda España les conocía. A partir de ese momento, miles de personas desearon entrar en el programa o bien para vivir la experiencia, o bien para saltar a la fama. Esto lo podemos ejemplificar perfectamente en el caso de  Aristidín, concursante de la última edición de Gran Hermano que pagó 60000 euros por entrar a concursar en el programa.
Gran Hermano fue el concurso pionero en lo que a reality shows se refiere, dentro de España. Tras él vendrían multitud de formatos diferentes pero con la misma esencia: la telerrealidad como bandera. Irrumpieron en la pequeña pantalla programas como La isla de los famosos, Operación Triunfo, Hotel Glamour, Supervivientes, El Bus o La Granja. Y todos compartían las mismas similitudes con el reality “madre”: un grupo de individuos que no se conocían con anterioridad, conviviendo juntos, y grabados las 24 horas del día.
Pero pronto el factor novedad desapareció, y muchos telespectadores comenzaron a ver en este tipo de programas nada más que vulgaridad, discusiones, gritos y, en definitiva, la utilización de los sentimientos y emociones de los participantes como forma de vender espectáculo. Precisamente por esto, los realitys entraron a formar parte de lo que muchos llamaban “telebasura”. Entonces, ¿Qué son realmente los reality shows? ¿Experimentos sociológicos? ¿O simple telebasura? Para dar respuesta a estos planteamientos, tendríamos que entender que es exactamente la telebasura y porque los reality shows podrían entrar a formar parte de este conjunto.
La “telebasura” asociada a los reality shows
La telebasura propiamente dicha comenzó en EEUU. Hacia la década de los ochenta, las televisiones norteamericanas optaron por incluir en su parrilla televisiva una serie de espacios cuya temática giraba en torno al morbo y la violencia, con costes que resultaban muy económicos. Esto se aplicó también a los informativos, que optaron por incluir una mayor cantidad de imágenes violentas. A partir de aquí, comienzan a surgir no sólo una nueva forma de hacer televisión, sino también prensa, ya que los periódicos y las revistas adoptaron estas nuevas tendencias que impregnaban la televisión. La pequeña pantalla comenzó a llenarse cada vez más de este tipo de programación, que hacía que la gente se preguntase si lo que estaba viendo era la realidad, o por el contrario era una nueva forma de vender la realidad que las cadenas se inventaban. Poco a poco, esto se fue exportando a otros países. Dentro de la denominada “telebasura” los primeros programas de éxito que comenzaron a generalizarse fueron los “talk – shows”, antecedente directo de los llamados reality shows. Aquí en España, un ejemplo de “talk – show” lo tenemos en “De tú a tú” o “El diario de Patricia”, ambos emitidos por la cadena Antena 3. Con el tiempo, los talk – shows cada vez han ido degenerando más, hasta ser criticados por gran parte de la sociedad, que se asombran de ver como la televisión utiliza  las desgracias ajenas para ganar dinero a su costa. En 1995, una investigación publicada por el “New York Post” ponía en evidencia la naturaleza de los talk – shows en EEUU, lugar de origen de los mismos, por utilizar a actores que se encargaban de interpretar las distintas situaciones que iban sucediendo a lo largo del programa.
En España, el inicio de la telebasura lo encontramos a principios de los años noventa, y tienen su origen en las cadenas privadas. Poco a poco, fueron generalizándose hasta convertirse en todo un éxito. Según Elisa Chuliá, socióloga de la comunicación,  “ver la vida de los otros nos conforta. Si es mejor, nos identificamos con ellos, y si es peor, nos alegramos de no estar tan mal. Es un eficaz sedante para la sociedad”. Sin embargo, para el catedrático de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid Manuel Núlez Encabo, “no se puede afirmar con un mínimo de rigor que la telebasura responda a la demanda de los ciudadanos, ya que previamente desde las cadenas de televisión se han fomentado los elementos básicos para que existan telespectadores “encadenados””.
El Consejo Audiovisual de Cataluña publicó un informe titulado “Consideraciones sobre la telebasura”, en el que señala que “telebasura” es un conjunto de modalidades televisivas y no un género televisivo específico. Lo que crítica no es un género de televisión, sino más bien un tipo de televisión degradante en la que no se tiene en consideración ningún valor fundamental de la persona, y haciendo uso de un lenguaje repleto de palabras mal sonantes, gritos, y grosería.
Por tanto, el nacimiento en España de los reality shows y, hablando en líneas generales, de lo que muchos denominan “telebasura”, lo encontramos con el surgimiento de las cadenas privadas en el panorama televisivo. El impulso definitivo que hizo posible el nacimiento de estas cadenas privadas tuvo lugar en el momento en que el Congreso de los Diputados aprobó el 14 de Abril de 1988 la Ley de televisión privada, publicada en el BOE el 5 de Mayo. Gracias a esto, el 25 de agosto de 1989, el Consejo de Ministros asignó las tres concesiones administrativas necesarias que salieron a concurso, con una validez de diez años renovables,  a Antena 3, Telecinco y Canal +.
En los años 90, apenas se aprecian grandes diferencias entre lo que se emite en la televisión pública,  y en la privada. Por eso, a partir de este momento la televisión se empieza a entender como un negocio y los canales se lanzan a competir entre ellos con sus diferentes programas, en busca de la mayor audiencia. Todos estos cambios, marcaron el inicio de una etapa histórica totalmente nueva en la televisión española, en donde se incluye el boom del reality show (al que también podemos referirnos como reality game) desencadenado, como ya dijimos anteriormente, por el estreno de Gran Hermano.
Gran Hermano supuso para la televisión en España una renovación nunca vista hasta entonces de las estrategias de producción y programación de las cadenas durante los años posteriores. El reality destacó durante los primeros años del 2000 por ser el género estrella en las televisiones privadas, junto con el reality game, que se puede definir como una combinación del reality show (hasta ese momento los reality show lo conformaban los talk shows) con el concurso.
El reality show nace de la combinación de dos tipos de programa: los de variedades, y los del género informativo. Antes de la llegada de Gran Hermano, el reality de más éxito en nuestro país, y también de los más criticados, fue ¿Quién sabe dónde?, programa que lideró el ranking de programas más vistos.
Desde que el 23 de abril de 2000  Telecinco estrenó la primera edición de Gran Hermano, toda su oferta televisiva se centró en este formato. Gran Hermano era una adaptación de un polémico formato holandés llamado Big Brother, inspirado en la historia que George Orwell plasmaba en su obra 1984, en la que un “Gran Hermano” vigilaba mediante videocámaras los movimientos de los ciudadanos, carentes de verdadera libertad en una sociedad férreamente controlada.
La realización de este primer reality propiamente dicho, resultaba muy compleja, ya que era necesario un trabajo continuo de veinticuatro horas. Al igual que cualquier ficción televisiva estructurada en capítulos, Gran Hermano exigía la narración de una historia, protagonizada por unos personajes y compuesta por una serie de tramas entrelazadas. Al poco de emitirse en España, el programa condicionó toda la oferta de Telecinco y la de la competencia. La primera edición se saldó con un 49,3% de share y 8.356.000 espectadores. Telecinco siguió apostando temporada tras temporada por diferentes reality games, y además de Gran Hermano, pasaron por la cadena otros como Gran Hermano VIP, Hotel Glamour o La casa de tu vida.
Quedó así abierta la puerta a los reality show en televisión, y las diferentes cadenas no dudaron ni un solo instante en subirse al carro de estos exitosos formatos y crear los suyos propios siguiendo la línea de Gran Hermano. Algunos de los realitys más conocidos que hemos podido ver son los ya mencionados Hotel Glamour, La Granja, La isla de los famosos u Operación Triunfo. Pero, con mayor o menor éxito, en nuestro país se han producido infinidad de formatos de telerrealidad: Confianza Ciega, Factor X, Popstars, Perdidos en la tribu, Billete a Brasil, Acorralados, Fama, Mujeres y Hombres y Viceversa, y un largo etc…
Cómo son vistos los reality shows por la sociedad
Con el tiempo, la crítica a este tipo de formatos no se hizo esperar. Lo que en un principio fueron siendo concursos de convivencia, con el tiempo fueron adaptándose a los gustos y las exigencias de un tipo de espectadores que demandaban cada vez más morbo en la televisión. Como las productoras de este tipo de programas sabía qué era lo que generaba audiencia, fueron ajustando los procesos de selección de sus castings eligiendo a un tipo de perfil cada vez más afín a lo que antes utilizábamos para definir la telebasura: gente vulgar, chillona, de bajo nivel cultural y sin tapujos a la hora de discutir a voces o mantener relaciones sexuales delante de toda España. Poco a poco, Gran Hermano y con él el resto de reality shows, fueron alejándose del experimento social que pretendían ser en televisión, y acercándose cada vez más a lo que muchos definían como “telebasura”. Pero lo que de verdad preocupa a los estudiosos de estas ramas de la comunicación, como María del Mar López Talavera o Julia Bordonado Bermejo, es que este tipo de programas supere más del 60% de la programación televisiva en prime time.
A día de hoy, este tipo de formatos acaparan más críticas negativas que positivas por todo lo dicho anteriormente. Se dice de ellos que son un mal ejemplo para la sociedad y que solo sirven para alimentar el morbo entre otras muchas cosas. El ejemplo más cercano lo tenemos en el reality que la cadena MTV estrenó el domingo 14, con un gran éxito de audiencia: “Gandía Shore”. El programa cuenta las peripecias de ocho jóvenes de vacaciones en Gandía, que viven de forma desinhibida y sin ningún tipo de prejuicios, mostrando ante las cámaras sus noches de fiesta, alcohol, relaciones sexuales entre ellos y con desconocidos, peleas, amor… El programa es una adaptación del reality norteamericano “Jersey Shore” (de gran éxito internacional, a la par que criticado) y lleva acaparando polémica desde su primer día de grabación, al agredir una de las participantes a una ánonima. Dos días después de su estreno, la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales ya ha pedido a los anunciantes que boicoteen el programa por la imagen que da de los jóvenes, promoviendo hábitos poco saludables, sexo y actitudes machistas que denigran. Sea como sea, el programa se saldó con un 21% de share, toda una proeza para un canal minoritario como MTV.
Los reality shows vistos por algunos de sus protagonistas:
Ahora toca conocer cómo son verdaderamente los reality shows desde dentro, y como lo viven sus protagonistas. Porque, si hay algo que todos nos hemos preguntado alguna vez, es cómo continua la vida después de un reality. Algunos se hacen famosos y pasan a ser colaboradores de algún tipo de programa del corazón, otros caen en el olvido de forma involuntaria mientras que otros, prefieren mantenerse en el anonimato voluntariamente. Además, también están aquellos a los que la incorporación a su vida diaria es más complicada de lo que habían previsto por el hecho de haber participado en un programa de esta índole.
Para Berta Renedo, ex – concursante de Gran Hermano 12 + 1, la experiencia en el concurso de Telecinco se ha quedado en eso, una experiencia más que le ha hecho aprender a conocer aspectos de sí misma que ni conocía. Reconoce que no le ha cambiado la vida en lo más mínimo y que ella sigue con la vida que tenía antes de entrar en el programa. Pero lo que llama especialmente la atención, es la posibilidad que ella plantea de que en el programa exista tongo. En Gran Hermano, siempre se ha rumoreado sobre esa posibilidad, que no hacía sino restar aún más credibilidad al programa. Berta ha reconocido que en Gran Hermano, como en cualquier otro programa de televisión, se tocan los resultados en función de la audiencia que, al fin y al cabo, es lo que se busca en cualquier programa televisivo.
Lo mismo opina Veronica Crespo, compañera de Berta Renedo en el programa, afirmando que después de todo lo que ha visto dentro de la casa y fuera, no le sorprendería lo más mínimo que hubiese tongo y, es más, ella misma así lo cree. Para ella, al contrario que para Berta Renedo, el programa le ha dado mas cosas negativas que positivas. Confesó haber entrado dentro del concurso en busca de dinero, pero no de fama, ya que su relación con el programa iba a limitarse a lo que hiciese dentro del concurso y siempre se negó a vender su vida una vez que hubiese salido de la casa. Al contrario de lo que pensaba antes de entrar, Gran Hermano le ha hecho perder más dinero del que esperaba ganar, y reconoce que una vez se termina el programa se cierran más puertas de las que se abren.
Ellas son dos concursantes de una edición de Gran Hermano ya finalizada, pero sus opiniones coinciden con lo que muchos ex – concursantes han dicho del programa una vez que este ha finalizado. Y es que, para muchos de ellos, la vida después de Gran Hermano no es fácil. Esto se debe a la relación directa que se establece entre el programa y la telebasura. Aunque mucha gente ve el programa, éste sigue viéndose con malos ojos por gran parte de la sociedad, y precisamente por eso incorporarse a la vida diaria después de haber estado en el programa no ha resultado fácil para muchos de ellos. A nosotros nos lo ha dicho Berta Renedo y Verónica Crespo, pero en televisión lo han dicho gran parte de los concursantes que han pasado por la casa.
Por otro lado, también pudimos hablar con Abraham, participante del nuevo reality de MTV que anteriormente mencionábamos, “Gandía Shore”. Al contrario que Verónica y Berta, Abraham aún no sabe lo que es la vida después de “Gandía Shore”. El programa aún se está emitiendo y, dado su éxito, seguramente renueve para una segunda temporada. Llevan dos episodios, pero ya cuenta con mas de 22.000 seguidores en twitter. Para él, la fama acaba de empezar y todavía no sabe que le puede deparar. Él está tranquilo y no tiene miedo al que dirán, a pesar del tipo de programa al que ha entrado. Afirma que en “Gandía Shore” no hay ningún guión y que todo lo que vamos a poder ver, es real al cien por cien. Para él, de momento la experiencia ha sido más que positiva y estaría dispuesto a repetirla cuando sea. Pero aún no sabe hasta que punto va a cambiarle la vida haber entrado dentro del programa, ya que su fama aún está floreciendo.
Visto esto… ¿Qué es realmente un reality show? ¿Un arriesgadísimo experimento social-televisivo? ¿Simple telebasura? Lo que está claro, es que aún a día de hoy, y doce años después del estreno del primer reality show patrio, la polémica aún continúa girando alrededor de este tipo de formatos, levantando tanto odio como pasiones a partes iguales. Hay quien opina que deberían desaparecer por todo lo que suponen, mientras que otros desean su permanencia en antena por mostrar al ser humano tal y como es. ¿Quién lleva entonces razón? Probablemente los dos, o ninguno. Pero si hay una cosa que está clara, es que mientras este tipo de producciones continúen cosechando las audiencias millonarias que consiguen semana tras semana, permanecerán en antena el tiempo que sea necesario, hasta que el público diga “basta”. Porque, al fin y al cabo, en televisión es la audiencia la que tiene la última palabra.

0 lxc:

Publicar un comentario

¡Gracias por dejarnos tu comentario!

En breve aparecerá publicado.

Equipo de Locoporelcine.com
----------------
Nota: Queda reservado el derecho de moderación y no publicación de comentarios no relacionados con el artículo, u ofensivos.
Las opiniones expresadas por los componentes de Locoporelcine.com son opiniones y rogamos se respeten.
No se admitirán comentarios con autopromoción de otras páginas web.
No se publicaran comentarios con un lenguaje impropio u ofensivo.

Síguenos también en Twitter y Facebook
Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger