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5 may. 2017

CRÍTICA: Guardianes de la Galaxia Vol. 2

Sinopsis: Continúan las aventuras del equipo en su travesía por los confines del cosmos. Los Guardianes deberán luchar para mantener unida a su nueva familia mientras intentan resolver el misterio de los verdaderos orígenes de Peter Quill. Viejos rivales se convertirán en nuevos aliados, y queridos personajes de los cómics clásicos acudirán en ayuda de nuestros héroes a medida que el universo cinematográfico de Marvel continúa expandiéndose.

¿Es James Gunn el cineasta que el MCU necesita? Y otra pregunta al aire; ¿es la segunda parte de las aventuras de Star-Lord, Gamora, Drax, Rocket y Groot lo mejor que ha parido el Universo Cinematográfico Marvel hasta ahora?

Casi diez años han pasado desde que Kevin Feige y compañía pusieran sobre la mesa la idea de adaptar el Universo Compartido Marvel (MCU) al cine, a imagen y semejanza de lo que se llevaba haciendo décadas en las viñetas. Un solo universo cohesionado, un continuo crossover de personajes en historias cada vez más corales. Y una sencilla premisa: conseguir que el espectador repita, crear fandom (lo cual implica vender figuras, camisetas y todo el merchandising que podáis imaginar) por encima de reventar la taquilla.

El fenómeno Marvel ha sido lo más potente que le ha pasado al cine de masas en este milenio: fenómeno que creativamente está dando signos de agotamiento. Las presiones de Disney/Marvel sobre sus propios autores, la constante dependencia de las secuelas por venir, el carácter, connatural a los departamentos de Marketing, de reducir cualquier atisbo de riesgo a su mínima expresión, ha provocado la salida de algunas de las mejores mentes detrás del MCU (Joss Whedon, Edgar -snif- Wright) y, en consecuencia, la producción de unas historias cuya frescura está desaparecida en combate. ¿Son "Civil War", "Ant-Man" y "Doctor Extraño" buenos films? En mayor o menor medida, sí. ¿Han renovado el género como hicieron en su día "Los Vengadores", "El Soldado de Invierno" y "Guardianes de la Galaxia"? Ni por asomo.

En retrospectiva, creo que precisamente fue el film de James Gunn el que alcanzó el culmen de la excelencia del MCU (contra todo pronóstico; recordemos la ola de hate que sufrió el trailer de la primera entrega), y todo lo que vino después no hizo sino recalentar las sobras de una fórmula en proceso de descomposición.

Por todo ello, las dudas recorrían mi mente al sentarme en la butaca del cine el pasado viernes. ¿Conseguiría Gunn mantener el interés en su particular MCU cósmico sin contar con el efecto sorpresa de la primera entrega?

Para los despistados: esto no va de supertíos dándose de leches bajo alguna precaria excusa argumental. Esto no es Vengadores-en-el-espacio. Cualquier relación entre Guardianes Vol.2 y el resto del Universo Marvel, más allá de los clichés del género (que son abrazados sin ningún pudor, pero siempre poniendo por encima la realidad humana de los personajes) y la propia fórmula de la casa (bien entendida, por cierto) es pura coincidencia. Cualquiera que vaya al cine esperando dos horas y media de acción, humor Marvel, Hulk-aplasta, se va a sentir profundamente decepcionado. Aun haciendo gala de escenas de acción galáctica al mejor estilo de la casa, esto no lo es lo importante.



Lo importante son los personajes. Como tiene que ser, ¿tan difícil era?

Todo el film está repleto de unos personajes deliciosos, tanto principales como "secundarios" (frontera que se difumina en una película tan coral), construidos con la firmeza del acero narrativo que un buen guionista sabe aportar cuando se le permite. James Gunn, mediante algún desconocido y maravilloso truco de alquimista, consigue mantenerse ajeno a las presiones de su anterior éxito y de toda la industria que mantiene el MCU, seguir a lo suyo, a lo que mejor sabe hacer, y capear la crisis de creatividad de su propio estudio a base de un trabajo insultamente personal.

La materia prima de los protagonistas es una carne, un hueso y un barro tan puros que el apelativo "Guardianes" parece todavía más irónico de lo que ya es de por sí, teniendo en cuenta que hablamos de un equipo formado por la escoria del universo. Drax el Destructor mantiene unas raíces autoparódicas firmes (ejemplo de un personaje construido a medida de su actor), pero gracias a Mantis (la viva encarnación de un recurso de guión, la exteriorización del trauma interno) consigue la empatía del espectador de una forma típica, esperable, pero aún así funcional; Yon´du se libera de sus propias limitaciones y subvierte su rol de mentor del héroe, revelándonos un backstory demoledor y regalándonos una trama de redención que daría para una película propia; el propio Capitán de la Nave, el Papá de los Guardianes, Peter Quill, conduce la historia principal (que parte del mayor de los clichés del género, la muerte del progenitor) y evoluciona en una dirección que, por previsible que sea (¿acaso no hubiera sido interesante que aceptara la oferta de Ego, y se convirtiera en el malo del film, siendo los Guardianes sus rescatadores?) funciona a las mil maravillas como hilo conductor.

El propio malo-malísimo, Ego, es un antagonista bastante interesante pese a que en la segunda mitad acaba por inmolarse en el campo de minas de los clichés del género (sólo le faltó la risa malvada). Incluso los personajes más planos de la anterior entrega, las hermanas Gamora y Nebula (¡quién lo iba a decir!) consiguen robarte el corazón con una sola línea de diálogo que revienta el molde de chicas-malas-muy-enfadadas. Sin duda, la revelación de esta segunda entrega.

Aunque las fangirls de Chris Pratt pidan mi cabeza después de esto, quiero gritar bien alto que Rocket, el maldito Mapache Cohete, se come la película él solito. Ya no es que el propio concepto de mapache psicópata mercenario sea pulp y autoparódico como él solo: es que la pluma detrás del guion vuelve a demostrar que, por encima de todo, su película son sus personajes, y éstos son hijos suyos. Rocket ya era el perfecto ejemplo de cómo crear un antihéroe sólido; y en esta segunda parte, el compartir escenas y tramas con otros personajes (especialmente, con Yon´du; "qué par de seres somos") le hace recorrer un arco de personaje capaz de conquistar al más alérgico a la narrativa superheroica (siempre que sea capaz de asumir la idea de un mapache que habla y dispara). Es el mejor de los amigos sin dejar de ser el mayor de los bastardos peludos del Reino. Esa es su magia.

Groot, ahora convertido en Baby Groot a.k.a. "Tronquito", brilla con más intensidad en aquellas escenas en las que saca la parte más paternal de Rocket, convirtiéndose así en su Talón de Aquiles, ese punto débil que nos deja ver la humanidad del Querido Mapuche. No da mucho más de sí, más que para ciertas escenas diseñadas para que Tu Novi@ No Friki se enternezca y para vender Funko Pops como pan caliente.

Quizás la parte que menos brilla en lo respectivo a las tramas es el romance, un poco forzado (¿como en la vida real?) entre Quill y Gamora, una pareja cuya química brilla por su ausencia, pese a regalarnos una simpática escena de baile. Afortunadamente no se le da mayor importancia.

El resto de la película funciona de forma tan sólida como nos tiene acostumbrados el MCU: tramas sólidas, ritmo narrativo in crescendo (la primera mitad de la película más pausada, reservando para la segunda los "fuegos artificiales") y una estructura clásica que mantiene el interés. El aspecto estético merecería un artículo para él solo, pero yo me limitaré a confirmar que se trata de una delicia para el ojo y para el oído, un festival de referencias a los ochenta que va mucho más allá del homenaje por aquí homenaje por allá, y que convierte el horterismo connatural a esta época en toda una maravilla del buen gusto. Yo, desde luego, compraría el libro de arte de la película a ciegas.

En el apartado visual me atrevo a decir que se trata del mejor trabajo de diseño de escenarios y de colorismo que se ha visto en el MCU hasta ahora; una pena que no pueda decir lo mismo de la banda sonora, que, dejando aparte el "Awesome Mix 2" (que es aún más Awesome que el primero), cae en todos los malos hábitos de las composiciones orquestales de Marvel; subraya situaciones emocionales obvias, haciéndolas artificiales, y carece de personalidad por sí misma. Afortunadamente, son momentos contados los que se hace notar.


La familia importa


Creo que hasta este punto podemos decir que la película mola. Mola mucho. Pero hay algo más que me gustaría añadir a todo esto.

Hay un punto importante en la base del guion que marca la diferencia con el resto de las películas del MCU, y, particularmente, con la Saga de los Vengadores. Esencialmente vienen a ser lo mismo: grupo de héroes con o sin película propia unen fuerzas y superan sus diferencias para alcanzar un objetivo común, normalmente, vencer al malo de turno.

Son lo mismo en cuanto a concepto, pero en cuanto a personajes, son sagas completamente antagónicas. En la Mansión de los Vengadores se pasean: un héroe de guerra e icono de una generación de combatientes; un millonario con super-armadura y súper-trastos; el Dios del Trueno y el hombre más fuerte del mundo. Si precisamente son personajes con cierto interés es gracias a los autores que han conseguido plasmar en la pantalla sus respectivas inseguridades; y, me atrevería a añadir, si la "fórmula Marvel" está agotándose es porque el propio estudio está impidiendo a sus autores que profundicen en estos conflictos internos y, por tanto, está poniendo trabas a la evolución de sus personajes.

Ahora revisemos de nuevo a nuestros Guardianes: el Capitán de la Nave es un niño inmaduro cuyo buen corazón no resuelve su absoluta incapacidad para hacerse cargo de responsabilidad alguna; el piloto, al margen de ser un roedor, oculta su falta de autoestima y su terror a la pérdida con unas dotes muy desarrolladas para la maldad; Drax es un inútil que necesita estar permanentemente controlado; la tía-dura es la hija repudiada de un Hitler intergaláctico; y Groot... es Groot.

Son los descastados, los ignorados, los rechazados, la basura al fondo del barril de la galaxia. Una triste parodia de los Vengadores. Y es su capacidad para unirse, para superar sus propias barreras y formar parte de una familia (lo cual implica cuidar de los demás, olvidar el egoísmo) lo que les redime y los propulsa directamente al Olimpo de los Personajes de Verdad.

Todo ello gracias a un libreto que se permite el lujo de profundizar en sus relaciones, que hace un uso de la autoparodia y del "humor Marvel" subordinado a la realidad de los personajes (el humor del absurdo funciona cuando humaniza a quien lo sufre) y que nos regala constantemente momentos de intimidad entre todos sus personajes y consigue que los percibamos como nuestros.

¿Es el Volumen 2 la mejor película que ha parido el MCU? Demonios, ¿después de este tocho, todavía no os ha quedado claro?

Welcome to the freakin´ Guardians of the Galaxy.



Ficha técnico-artística:

  • Director: James Gunn
  • Guión: James Gunn (Cómic: Dan Abnett, Andy Lanning)
  • Intérpretes: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Vin Diesel, Kurt Russell,Michael Rooker, Karen Gillan, Elizabeth Debicki, Tommy Flanagan, Sean Gunn,Pom Klementieff, Chris Sullivan, Sylvester Stallone
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 137 minutos
  • Música: Tyler Bates
  • Fotografía: Henry Braham

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