Nació en Cádiz (Ohio en 1901), en el seno de una familia de granjeros de ascendencia alemana y se crió con sus abuelos al morir su madre cuando él tan sólo contaba siete años de edad.
En 1934 consigue su único Oscar al Mejor Actor protagonista, gracias a su actuación en “Sucedió una noche” de Frank Capra. Luego, fue nominado en 1935 por “Rebelión a bordo” y el 1939 por “Lo que el viento se llevó”; película ésta última, la que le convirtió en mito del celuloide mundial.
Gable tuvo cinco esposas. Su tercera esposa la actriz Carole Lombard, fallecida en accidente aéreo el 15 de enero de 1942, descansa junto a él en un rincón del cementerio de Los Angeles.
La muerte de este galán cinematográfico le alcanzó el 16 de noviembre de 1960 en el hospital de Hollywood, mientras hojeaba a solas una revista en la cama. Un segundo ataque de corazón fue la causa de su muerte, tras pasar por un fuerte dolor en el estómago y un primer infarto nada más llegar al hospital.
Clark Gable realizó varios trabajos antes de consolidarse en el mundo del celuloide. Primero, trabajó como instalador de teléfonos; después, como vendedor de corbatas, y fue obrero en un campo de petróleo. Tras estos empleos viajó a Nueva York, donde entabló amistad con los conocidos actores John y Lionel Barrymore. Pero no consiguió, a pesar de esta relación, vivir del teatro, por lo que siguió ejerciendo todo tipo de oficios, hasta que se casó con la distinguida profesora de arte dramático Josephine Dillon, y se unió al grupo teatral que ella dirigía. Después trabajó para el cine en papeles insignificantes, pero fue en el teatro donde logro el triunfo, primero gracias al as posibilidades que le ofreció su segundo matrimonio, que contrajo en marzo de 1930, con la acaudalada Rhea Langham.
Duro y cínico galán
Fue con la película “Alma libre” (1931), de Clarence Brown, cuando Gable logró destacar finalmente en el mundo del cine implantando su dureza y cinismo. Su nombre apareció en 1932 en la lista de los diez actores más taquilleros del momento, palmarés que no abandonaría hasta 1944, a raíz de su alejamiento de forma provisional, por la inevitable llamada militar a filas.
Las orejas de soplillo le atormentaron toda su vida. En la Metro intentaron pegárselas sin éxito. “Macho” fue su adjetivo: “parece un camionero y habla como un detective privado”, decía su ficha en la Metro Goldwyn Mayer.
En 1933 fue su definitiva consolidación en el mundo del cine; “Tierra de pasión”; y después su Oscar como Mejor Actor en “Sucedió una noche” de Frank Capra, le abrieron las puertas para que en 1935 fuera nominado por segunda vez, para este mismo galardón por “La tragedia de la Bounty”, encarnando a Marlon Brando en este “remake” que realizó la propia Metro.
“San Francisco”, “Saratoga” y “Piloto de pruebas”, constituyeron otros éxitos para este actor que, en 1939 protagonizara la mítica película “Lo que el viento se llevó”. Con esta película consigue su máxima popularidad, que no decayó hasta que falleció, poco después de finalizar “Vidas rebeldes” junto a Marilyn Monroe.
Gable, el rey
A Clark se le empezó a llamar “el rey” en 1938. Este apodo se lo impuso Spencer Tracy que llegó un día, a comienzos de 1938, a los estudios de la Metro y se encontró con el coche de Gable, que rodeado de “fans”, obstruía su entrada. Con un buen sentido del humor Tracy gritó: “¡Viva el rey!, y ahora por favor, déjenme entrar para ir a trabajar”. La anécdota se extendió por los estudios y poco después en una ceremonia bufa celebrada en la Metro, Tracy impuso la corona a Gable. El comentarista de prensa De Sullivan popularizó el apodo en cuestión, que ya acompañaría a Gable durante toda su vida.
Despiece:
Anécdotas curiosas
Carole Lombard, su tercera esposa dijo de él: “Si tuviera un centímetro menos, sería la reina de Hollywood”.
George Cukor fue el director asignado para “Lo que el viento se llevó”, a causa de las presiones de Gable, Cukor fue despedido sin rodar una sóla escena.
Gable bebía sin control después de cada rodaje; y por contrato, exigía que no terminara nunca después de las cinco de la tarde.
Estuvo a punto de no acudir al estreno de “Lo que el viento se llevó”, por celos de Vivien Leigh.
Rompió su matrimonio con su segunda esposa Rhea Langham, para casarse con Carole Lombard, tras varios meses como amantes. El 16 de enero de 1942, el avión donde viajaba Lombard se estrelló, y por consiguiente murió la actriz mientras Gable rodaba con Lana Turner. Al volver a su casa, Gable abrió la última de las cinco cartas, una diaria, que Carole le había dejado en su ausencia. Nunca se recuperó de la pérdida de la actriz.
Ava Gadner, amiga del actor dijo: “Gable no se recupera, creo que ha perdido su corazón y sus ganas de vivir. Nunca volverá a ser el hombre risueño y burlón que un día conocí”.
“Lo único que me hace seguir siendo una gran estrella son las reposiciones de “Lo que el viento se llevó”, comentó Gable a David O. Selznick.
Al cumplir 59 años, se casó por quinta vez con una mujer quince años más joven que él, la rubia Kay Williams, ambos tuvieron un hijo John, que el actor apenas llegó a conocer, ya que nació el 30 de septiembre de 1960, y Gable falleció el 16 de noviembre de ese mismo año de su segundo ataque al corazón; dos días después de concluir el rodaje de “Vidas rebeldes”, para la que adelgazó de 110 a 88 kilos. No hubo forma de que fuera doblado en las escenas de riesgo de “Vidas rebledes”, y sufrió magulladuras y grandes heridas.
Tras su muerte, nació como hemos dicho su único hijo John, que debutó en el cine en 1989. Desconocemos, su trayectoria como actor.