VÍA LOCO POR EL CINE POR JAVIER POZUELO PÉREZ
Tabla de contenidos
- Crítica de Leviticus, la ópera prima del director Adrian Chiarella, protagonizada por Joe Bird y Stacy Clausen. Un filme de terror queer que combina una atmósfera opresiva con el fanatismo religioso y la intolerancia.
- Sinopsis y Póster:
- Reseña:
- Leviticus: A la sombra de It Follows
- Una idea interesante, una ejecución demasiado familiar
- El factor humano de Leviticus
- Leviticus: Cuando el mensaje devora al relato
- En conclusión…
- NOTA: ⭐⭐⭐
- Ficha Técnica:
Crítica de Leviticus, la ópera prima del director Adrian Chiarella, protagonizada por Joe Bird y Stacy Clausen. Un filme de terror queer que combina una atmósfera opresiva con el fanatismo religioso y la intolerancia.
Leviticus se estrena este 30 de octubre en las salas de cine españolas de la mano de Youplanet Distribution. La ópera prima del director australiano Adrian Chiarella es una película de terror queer que aborda la intolerancia, la religión y el rechazo de aquello que una comunidad religiosa es incapaz de aceptar. Un filme que utiliza el terror sobrenatural para explorar miedos mucho más terrenales, recordándonos que, a veces, el verdadero horror está mucho más cerca de lo que creemos.
Sinopsis y Póster:
Dos adolescentes deben escapar de un ente violento que adopta la forma de la persona que más desean: el uno al otro.
Reseña:
Leviticus es una película que no necesita inventar nuevos terrores. El filme parte de una premisa bastante interesante sobre el papel, llevando la historia hacia un terror más terrenal y religioso. Para ello, juega con los códigos del terror sobrenatural y aborda cuestiones como la intolerancia, la represión y, en última instancia, la homofobia.

A partir de aquí, y pese a contar con algún que otro jumpscare, Levíticus deja de utilizar el terror como una mera herramienta para provocar sobresaltos y lo convierte en un vehículo para explorar una violencia mucho más cercana y reconocible: el miedo a lo que somos, a quienes amamos y a una comunidad que convierte la propia identidad en una fuente de sufrimiento. De este modo, Leviticus reflexiona sobre un mundo en el que se juzga antes siquiera de intentar comprender y sobre los límites de la moral. El filme nos presenta así una contradicción tan cercana como cruel: el miedo a aquello que debería hacernos sentir más seguros.
Leviticus: A la sombra de It Follows
A partir de aquí, cabe señalar las similitudes que Leviticus comparte con otra película del género a la hora de construir el terror sobrenatural: It Follows, de David Robert Mitchell. Ambas utilizan lo sobrenatural para explorar miedos que trascienden lo físico y que terminan afectando directamente a sus protagonistas. Mientras que It Follows juega con la paranoia y la amenaza constante para abordar cuestiones como la sexualidad y el temor al contagio de enfermedades de transmisión sexual, Leviticus, como ya he comentado, utiliza el horror para explorar el rechazo hacia uno mismo y hacia aquello que somos.

Esta aproximación resulta especialmente efectiva en la manera en que ambas películas gestionan la tensión. Más allá de sus jumpscares, las dos consiguen construir una sensación de peligro persistente que acompaña a los protagonistas durante buena parte del metraje. Para ello, juegan con la incertidumbre y la paranoia de no saber cuándo ni dónde aparecerá la amenaza. El espectador permanece así en un estado de alerta constante, pendiente de cualquier movimiento o señal que pueda anticipar el peligro. De este modo, el terror no se limita al sobresalto puntual, sino que se extiende a través de una violencia imprevisible que termina convirtiendo la espera en una fuente de angustia.
Una idea interesante, una ejecución demasiado familiar
Sin embargo, esta similitud también acaba jugando en contra de Leviticus. Pese a partir de una premisa interesante y con potencial para aportar cierta frescura al género, su ejecución termina remitiendo a fórmulas que ya hemos visto anteriormente. Lo que sobre el papel parecía una propuesta con personalidad propia acaba perdiendo parte de su capacidad para sorprender al espectador. De este modo, esa sensación de novedad que prometía su planteamiento inicial se va diluyendo a medida que avanza el metraje, dejando una impresión de familiaridad que termina restándole fuerza al conjunto.
El factor humano de Leviticus
En cuanto a las interpretaciones de Leviticus, hay que destacar que no solo resultan convincentes, sino que son decisivas a la hora de mantener la película a flote. Ambos actores consiguen transmitir la vulnerabilidad y la humanidad de sus personajes en una atmósfera asfixiante, donde la represión y el miedo se hacen palpables.

Sin embargo, aunque sus interpretaciones resultan creíbles y logran que el espectador empatice con los protagonistas, no son suficientes para compensar las limitaciones del guion. La película parece más interesada en desarrollar las ideas que plantea que en profundizar en los sentimientos y conflictos internos de sus personajes. Esto provoca que, en ciertos momentos, el componente emocional pierda fuerza y que algunas de las situaciones no alcancen todo el impacto que podrían tener.
Leviticus: Cuando el mensaje devora al relato
Es precisamente aquí donde Leviticus muestra sus mayores limitaciones. Existe una distancia considerable entre lo que pretende ser y lo que finalmente consigue. La película parte de una premisa interesante y experimenta con el terror queer y una atmósfera opresiva. Además, cuenta con unas interpretaciones que consiguen mantener a flote el relato.
Sin embargo, sus virtudes no siempre bastan para transmitir la fuerza de las ideas que plantea. Al final, queda la sensación de que Leviticus está más interesada en aleccionar que en contar una historia. Su discurso, pese a la relevancia de los temas que aborda, termina imponiéndose sobre la narración. Una decisión que limita el potencial de una propuesta que podría haber dado mucho más de sí.
En conclusión…
En definitiva, Leviticus es una película que parte de una premisa interesante y encuentra en el terror queer una vía para explorar la intolerancia, la represión y el miedo a ser uno mismo. Adrian Chiarella construye una atmósfera opresiva que, junto a las interpretaciones de sus protagonistas, da forma a un horror que va más allá de lo sobrenatural. Sin embargo, sus similitudes con otras propuestas del género y las limitaciones de su guion terminan restándole personalidad y fuerza narrativa. La película tiene claro qué quiere contar, pero no siempre encuentra la mejor manera de hacerlo. Al final, queda la sensación de estar ante una película que tiene mucho que decir, pero que no siempre encuentra la forma de hacerlo
LO MEJOR: Su interesante premisa de terror queer, una atmósfera opresiva y unas interpretaciones que transmiten la vulnerabilidad de sus protagonistas.
LO PEOR: Lo peor: Un guion que prioriza su discurso sobre el desarrollo de los personajes y una ejecución que pierde frescura al recurrir a fórmulas ya vistas en el género.
RECOMENDADO A… amantes del terror queer, la represión religiosa y el horror psicológico.
NOTA: ⭐⭐⭐
Ficha Técnica:
- Título Original: Leviticus
- Nacionalidad: Australia.
- Año: 2026.
- Género: Terror
- Subgenero: Sobrenatural, Queer
- Duración: 88 minutos.
- Director: Adrian Chiarella.
- Guion: Adrian Chiarella.
- Producción: Causeway Films, Salmira Productions
- Reparto: Joe Bird, Stacey Clausen, Mia Wasikowska
- Fotografía: Tyson Perkyns
- Música: Jed Kurzel
- ESTRENO 30 DE OCTUBRE EN CINES
- DISTRIBUCIÓN: YOUPLANET DISTRIBUTION
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