John Patton Ford indaga sobre la hipocresía y el poder corrompedor del dinero en Jugada maestra
Hay una frase de la escritora Françoise Sagan que dice ‘la felicidad no existe, pero es mejor llorar en un Ferrari que en un autobús’. Pues bien, parece que el director John Patton Ford la ha hecho suya para traernos Jugada maestra y reflexionar sobre la ambición y codicia humana. Pero no nos confundamos, no es idea original suya. A su vez es una versión de la película británica Ocho sentencias de muerte de 1949, de Robert Hamer y John Dighton. En esta ocasión es Glen Powell (The Running Man) el que maquinará todo un plan para heredar los 28 mil millones de dólares que le fue negado desde su nacimiento.

Sinopsis
Becket Redfellow (Glen Powell) está en el corredor de la muerte. En sus últimas horas pide la asistencia de un sacerdote al que le confesará que es el heredero repudiado de una familia obscenamente rica. Para recuperar la fortuna que le fue negada al nacer, llevará a cabo un ambicioso plan: eliminar a los siete familiares que se interponen en su camino, incluyendo a su propio abuelo (Ed Harris). En el camino encontrará el amor a través de Ruth (Jessica Henwick) aunque también tendrá que lidiar con la complicada relación con Julia (Margaret Qualley), su primer amor. Por si fuera poco, también el FBI va cercando su investigación sobre él. Será así un thriller con tintes de comedia negra llena de engaños, traiciones, manipulación y mostrar hasta qué punto el dinero controla la voluntad y las vidas de las personas.

la corrupción moral que causa el poder y el dinero
Jugada maestra, sin ser la única, es una de las pocas películas que va contracorriente. Mientras el mensaje central de todas las películas suele ser buenista en contra del poder y la ambición y el peligro de corrupción que da el dinero, defendiendo así los ‘valores morales y expectativas arraigadas’, esta película aboga por todo lo contrario. Los personajes de la historia son todos unos avariciosos sin escrúpulos ni moral que solo les importa su abultado montante económico. Becket incluido cuyo veneno ya le iría introduciendo su propia madre Mary Redfellow (Nell Williams) al insistirle desde niño en que debía reclamar esa fortuna para él. La mezquindad, la impunidad, la mediocridad moral, la codicia y avaricia… son estandartes en la película. Y la prueba está en el momento en el que Becket tiene ya una buena vida con trabajo, amor y estabilidad… y renuncia a ello por esa ambición de conquistar la herencia. ¿es una advertencia a la sociedad para que no se caiga en esos excesos? ¿es mostrar la realidad inmoral en la que vive las grandes fortunas del mundo? Solo el propio Patton Ford (que también hace las veces de guionista) lo sabe.
Lo cierto es que, a priori, me parece un trasfondo muy peligroso en el que parece que se adora y avala el dinero por encima de lo socialmente correcto. Y más impactante todavía es ver como uno de estos nuevos ricos lanza dinero de un helicóptero insultando y riéndose de los que corren a recogerlo. Una imagen deplorable que, curiosamente, también se ve en Batman (Tim Burton – 1989) pero justificada por que quien hace tal tropelía es Joker. Y ya que hablamos de referencias similares en otras películas, la propia premisa inicial de un protagonista segundón improbable de alcanzar la herencia familiar si no elimina los familiares que tiene por delante ya se pudo ver en la película Johnny English (Peter Howitt – 2003) donde Pascal Sauvage (John Malkovich) está en la misma situación que Becket.

una jugada no tan maestra
El subtítulo de este artículo está elegido a conciencia: un plan perfecto, sin fisuras es una de las míticas frases de Torrente que precisamente es ejemplo de personaje chapucero. y es que la aparente jugada maestra de Becket si está llena de fisuras y resquebrajamientos de los que el mismo ni se da cuenta o los quiere obviar como autojustificación. Tales fisuras las aprovecharán sus enemigos contra él y de los que irá zafándose más por suerte que por brillantez mental.
Por otro lado, Es escalofriante ver como le resulta tan fácil cometer las muertes hasta el punto que el propio protagonista hasta siente decepción. Volvemos con ello a un mensaje perverso: ¿la película quiere dar a entender y dar pautas para justificar no solo el asesinato sino el hecho de que este sea tan fácil de hacer? ¿se está incentivando el pensamiento de que si se hace una injusticia contra alguien tomarse la justicia por su cuenta es lícito? Eso es más digno de The Punisher o peor… de la anarquía que de una sociedad sana, cívica y moral…

¿hay que dejar de oír la voz de la consciencia por satisfacer tus instintos más básicos y egoístas?
Pero es que el mensaje amoral es más peligroso todavía: ‘lo único que nos duele en esta vida es la voz de nuestra conciencia contándonos una historia sobre el bien y el mal. Si sabes girar la cabeza hacia el viento puedes hacer que esa voz se vuelva un susurro y después de un tiempo no vuelvas a escucharla’… es una reflexión sobre la imperfección humana… y su debilidad hacia los bienes materiales. Se está avalando y justificando ese hedonismo materialista frente a un pensamiento más elevado moral y espiritual… y en mi humilde opinión ese el peor mensaje que puede darse: ¿en serio hay que dejar de oír la voz de la consciencia para actuar de forma impune, infame y amoral y satisfacer nuestros instintos más básicos y hedonistas? Yo diría que no… Aunque… por desgracia es lo que se ve en la sociedad en la que estamos. pero por favor… tampoco hay que incentivarlo!
grandes contrapartidas entre Glen Powell con Margaret Quarrel por un lado y con Jessica Henwick por el otro
Bill Camp, Zach Woods o Topher Grace entre otros completan el reparto de una película donde brilla el papel de Glen Powell como personaje de moral cuestionable con un curioso doble contraste interpretativo con sendos lados de la moralidad representados por sendas féminas: el lado perverso representado por Margaret Quarrel y el honesto y romántico que representa Jessica Henwick… Y es curioso como la propia dinámica de la película lleva a posicionarse hace el lado de la femme fatale que de la chica buena y amor sincero.
conclusión
Jugada maestras en sí es una entretenida comedia negra con tintes de thriller bien desarrollada de forma bastante realista y verosímil conforme se van desenvolviendo los acontecimientos y acaba convirtiéndose en una película en la que queremos que el protagonista se salve por muchas acciones reprobables que haya hecho… lo que consigue con ello es que el propio espectador sea también cómplice de ese mensaje inmoral y esa sociedad corrupta e imperfecta que representa el film.
‘todo esta perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa’. Demócrates
Lo mejor: Jugada Maestra tiene una narrativa ingeniosa y ágil y un Glen Powell bastante mordaz y resolutivo que se consagra como uno de los galanes del cine del momento y encuentra buena réplica en las figuras de la bienintencionada Jessica Henwick y la femme fatale Margaret Qualley
Lo peor: el mensaje en el que se sustenta el transfondo de la película es poco atinado para trasladar al espectador donde parece que la ambición, el poder, el egoísmo y la superficialidad son mejores que una conducta recta, justa y noble
NOTA: 6
FICHA TÉCNICA
- Título original: How to Make a Killing
- Año: 2026
- Duración: 105 min.
- País: Coproducción Reino Unido y Francia
- Dirección: John Patton Ford
- Guion: John Patton Ford
- Reparto: Glen Powell, Margaret Qualley, Ed Harris, Jessica Henwick, Bill Camp, Zach Woods, Topher Grace, Raff Law, James Frecheville, Nell Williams
- Fotografía: Todd Banhazl
- Montaje: Harrison Atkins
- Música: Emile Mosseri
- Producción: Graham Broadbent, Peter Czerin, Adam Friedlander
- Compañias: Blueprint Pictures, Studiocanal.
- Distribuidora: A24 y Diamond Films
- Género: Comedia, Thriller
- Fecha de estreno: 15/05/2026
- Calificación: Pendiente de calificación por edades
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