‘Mira lo que has hecho’: es complicado ser Berto Romero

Berto juega con un Berto ficticio que interpreta a un Berto ficticio en una serie polémica

La tercera y en principio última temporada de “Mira lo que has hecho” se compone de seis episodios con el hilo conductor de un gag polémico en su programa de televisión, Berto va a hacernos reflexionar sobre muchos asuntos de la vida real.

Que el equipo que forman Berto Romero y Eva Ugarte tiene química resulta innegable. Por si esto no bastara, les arropan secundarios muy eficaces. Y a estos se suman cameos como el inevitable de Andreu Buenafuente o el de Javier Sardà.

Pero el peso de Mira lo que has hecho lo lleva Berto Romero. Y no es un trabajo fácil. Berto el actor ha de ser Berto el personaje. Y éste es un personaje conocido y del que esperamos una serie de cosas. Como habitualmente en su humor, no es una serie de grandes carcajadas. Es una serie de situaciones, a menudo absurdas. Pero vienen con una carga de profundidad importante. 

El formato de episodios cortos los convierte en píldoras muy condensadas. Todos comienzan con una cápsula en un formato cinematográfico. En ella se reflejan las inquietudes de Berto, en forma de sueños, y al tiempo nos introducen temas importantes.

El hilo conductor lo llevan “los límites del humor”. Berto tiene una serie dentro de la serie dónde es Berto y hace un chiste nazi. A partir de ahí se encuentra con una querella, con pintadas en su barrio, participando en un debate televisivo… Y aprovecha todo esto para plantear preguntas al humor, a la ironía, a la corrección política y criticar el formato actual de debate gritón.

Pero no se conforma con esto. Sus hijos están creciendo y Sandra (Eva Ugarte) y él se trasladan a una casa en las afueras. El relativo aislamiento unido a la polémica desatan las paranoias de seguridad y el innegable racismo que brota a poco que rasquemos, contraviniendo la visión que tenemos de nosotros mismos.

Además, como padres modernos tratan de estar en las últimas tendencias de educación. ¿Pantallas sí, no? ¿Adoptan roles de género impuestos? Hasta que Berto reflexiona si no les ayudaban más las historias sencillas de buenos y malos, descubriendo con la edad y la experiencia que existen muchos matices. Se pregunta si simplemente los niños son incapaces de incorporar tantos matices y esto les lleva en la madurez a no entender nada y buscar lo contrario de lo que se pretende, a buscar planteamientos simples y demagógicos.

Tiene espacio para los miedos, miedo a no ser buenos padres, miedo al fracaso profesional, miedo a estar en primera línea o miedo a perder a nuestros mayores. Pero logra tratar todos los temas delicados con cierta ternura, sin provocar crispación. 

En definitiva, un bonito cierre a las dos temporadas previas en el que no deja títere con cabeza y nos da muy buenas ocasiones de pensar y de pensarnos. Seis episodios que son seis oportunidades de sonreír y vernos reflejados en muchas cosas.

Podremos disfrutar las tres temporadas en Movistar+.

Mira lo que has hecho, tercera temporada
Mira lo que has hecho, tercera temporada

‘Mira lo que has hecho’: es complicado ser Berto Romero

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