Dos documentales de Netflix que, a pesar de las grandes diferencias entre las artistas, las hermana en la distancia
Se hayan o no considerado feministas, Chavela Vargas y Dolly Parton lo fueron en su vida, en sus acciones y en su forma de imponer estilos únicos, abriéndose camino en mundos que hasta el momento, la música reservaba casi exclusivamente a los hombres.

El exterior es lo que cuenta
Mientras Chavela se vestía como hombre para los parámetros de la época y provocaba cuchicheos a su paso, Dolly era vista como la caricatura de una Barbie, en un exceso de brillos, maquillaje y pelucas.
“No tienes que verte así” le dice Barbara Walters durante una entrevista que puede verse en el documental “eres hermosa, no necesitas usar las pelucas rubias, la ropa extrema”. Con una calma envidiable Dolly le responde: “Es una elección. No quiero ser como el resto. Nunca me doblegaría para estar a la moda, eso sería lo más fácil del mundo”.
En el otro documental, se escucha la voz de Chavela decir: “pienso que uno no debe esperar nunca que alguien lo ame para resolver cosas. Porque el amor existe, pero es un rato”. Ambas fueron fieles a una imagen que las representaba, porque el amor propio preponderaba y le ganaba a las burlas y a las críticas.
Ambas crecieron en la pobreza y se abrieron paso en el mundo artístico a fuerza de trabajo y talento. La vida artística de Chavela tuvo más vaivenes y dificultades económicas para casi quedar en el olvido, hasta que Pedro Almodóvar la trajo a España y allí comenzó de nuevo su carrera. Pasaron 40 años de supervivencia artística, pero al fin pudo decir decir la palabra con la que siempre la habían insultado y usarla como bandera: “lesbiana”.

Las princesas tambien orinan
Por su lado, Dolly tuvo un crecimiento más continuo y cuando ya era una estrella consagrada compró la destartalada casa de su infancia. Cuando en una entrevista le preguntaron la razón, respondió “bueno, a veces una chica debe poder orinar en la entrada de su propia casa” aludiendo a que ni siquiera tenían baño, pero también rescatando sus orígenes y su esencia debajo de la artista despampanante.
Por qué verlas juntas
Dos artistas que recomendamos conocer a dúo porque, aunque no pueden ser más diferentes entre sí, resultan ser dos caras de una misma moneda.
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