’30 monedas’, el pacto con el diablo de Álex de la Iglesia

La serie del realizador vasco concluía su primera temporada el pasado domingo en HBO, rodeada de comentarios más bien tibios

Una de las constantes en el cine de Álex de la Iglesia es lo mucho que se le van de las manos los actos finales. Ampulosos, excesivos, grandilocuentes, pasados de rosca. 30 monedas no es ajena a esta tendencia.

La serie finalizaba su primera andadura en HBO por todo lo alto. Como dirían en el circo, con payasos, enanos, elefantes y fuegos artificiales. En el caso que nos ocupa, con demonios que no caben en plano, con un cúmulo inabarcable de información en sesenta minutos de duración, con escenas atropelladas y donde lo que prima es colocar a cada personaje en su sitio de cara a la siguiente entrega. Para entendernos, con el ánimo de erigir un cliffhanger que apueste por el más difícil todavía.

30 monedas, un mal necesario

Miguel Ángel Silvestre, el alcalde, y Macarena Gómez, su controladora esposa, en 30 monedas. HBO ESPAÑA
Miguel Ángel Silvestre, el alcalde, y Macarena Gómez, su controladora esposa, en 30 monedas. HBO ESPAÑA

Es necesario comenzar con lo malo, para quitárnoslo de encima cuanto antes. Un mal ya típico en su creador, y que por tanto se torna menos malo para quienes conozcan su estilo. Y esta importancia en conocer su trayectoria puede ser imprescindible para quien se acerque a esta serie. Porque la mezcla de terror y humor castizos están ahí, acechando en cada escena.

Por ello, habrá quien vea en ella una propuesta ridícula y esperpéntica, coronada por un episodio final donde el bilbaíno tira la casa por el campanario de Pedraza. Y no les falta razón, pero la obra del director exige cierta propensión a suspender la incredulidad hasta límites imperdonables.

Megan Montaner, la portadora de la última moneda en 30 monedas. HBO ESPAÑA
Megan Montaner, la portadora de la última moneda en 30 monedas. HBO ESPAÑA

Quienes lo consigan y comulguen con su manera de entender la ficción disfrutarán enormemente con las aventuras del Padre Vergara y la protección de esa moneda que podría suponer, presumimos, el fin del bien tal y como lo conocemos. De sus posesiones demoníacas, de los dobles espejos y espantapájaros que cobran vida. Y disfrutarán de un Eduard Fernández que es pura presencia en pantalla -y físico, que hay que ver lo tocho que se ha puesto para el papel-, de una galería de secundarios de lo más circense, de unas tramas que abrazan por igual a Lovecraft, King y Carpenter, y de un sentido del ritmo que hace que cada episodio se pase en un suspiro. Que si algo demuestra de la Iglesia es que cada vez dirige mejor, ayudado por la labor en la música de su inseparable Roque Baños y la fotografía del gran Pablo Rosso.

30 monedas bien podría formar doblete con El día de la bestia. No tanto en forma -una tiende más al humor negro y la otra al terror-, pero sí en su fondo. Éste es el nuevo pacto con El Maligno de Álex, y vaya si ha merecido bajar hasta los infiernos para disfrutar de esta ocurrencia que en su segunda temporada esperemos nos desencaje la mandíbula como bien ha logrado en muchos de sus capítulos. Pero sin excesos, Álex, que nos conocemos.

Tráiler de 30 monedas

’30 monedas’, el pacto con el diablo de Álex de la Iglesia

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- Ingeniero de sistemas y software de profesión, cinéfago incurable de afición. Lo mismo te devora El Padrino que Payasos asesinos del espacio exterior o todo el cine de los 80 y de acción de los 90. Empezó en Locoporelcine hace más de quince años, y ahora... he is back!

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